rafael landea
 

En un abrir y cerrar de ojos (2011) es un trabajo en proceso y en cierto modo un experimento personal.
Después de ver “La cinta blanca”, película de Michael Haneke, una escena volvía a mi mente una y otra vez. Comencé a dibujar esa imagen que persistía en mi memoria, cerrando mis ojos y tratando de ‘ver’ lo que había quedado grabado en mis retinas y memoria. Lo dibujé y pinté en sucesivas ocasiones, buscando profundamente, no solo lo visual de mi recuerdo, sino que es lo que esa situación me estaba diciendo.
En la escena vemos un hombre joven que encuentra a su padre muerto, ahorcado en el granero, sin entrar en ese espacio, lo ve, cierra la puerta y camina lentamente hacia la casa unos pasos más alla, no sin antes detenerse a ver a sus hermanitos jugar ajenos a lo que había ocurrido. Entra a la cocina mientras su madre cocina. No hablan. Se sienta al pie de una escalera cerca de la puerta y permanence allí. Su madre no lo nota.
¿Qué está haciendo realmente? Quizás intenta simplemente sostener el mundo tal cual él y su familia lo conocieron hasta unos minutos antes.

Ví, veo la tension de esos instantes antes de cambiar el mundo para siempre.