rafael landea
 

Quince minutos (2003), en mi niñez el tiempo podía ser dividido en de a quince minutos. Cada lado de un vinilo duraba eso y era el suficiente tiempo para revelarlo todo, cada espacio, cada momento, actos heroicos, historias de amor, tormentas... y la púa seguía girando una y otra vez en círculos. Este es un ejercicio nostálgico acerca de mi niñez que titulé quice minutos, como si fuera un lado o el otro de un vinilo, el lado A o B de la historia, según se escuche.